martes, 26 de marzo de 2013

7 segundos


Hace no mucho escribía que era lo importante para mi. Aquí
Y en ese post escribía sobre los 5 segundos antes del primer beso que te das con alguien.
No son cinco, son siete, o dos, o una eternidad, o dos semanas de mensajes robándole tiempo a la noche. no estoy seguro.
Lo que si que sé es que son realmente deliciosos. Y lo sé porque me estoy tomando la última mora negra de una bolsa de chcuches que sabe igual de bien que esos 7 segundos.

Feliz noche de Luna Llena a todos!


jueves, 21 de marzo de 2013

La Torre de Pape



¿Para que construir una torre de madera? ¿Para despedir a un amigo? ¿Para encontrar por dónde se va a la Antártida? ¿Para darle sentido a tu vida? O para coger perspectiva...
A veces las pelis más tontas encierran mensajes muy importantes, y en este caso “La torre de Suso” desde luego que lo encierra.
Coger perspectiva. Con lo que me rayo eso es bastante fácil, analizar las razones de por que ocurren las cosas y entender cómo funciona mi mundo es sencillo. Llevo muchos años de entrenamiento. El problema es cuando todo se mezcla con lo emocional. Entonces las gafas que te pusiste para observar el mundo son las únicas que pueden decirte como está todo, y en ocasiones nos olvidamos de sacarnos las últimas que elegimos, o se nos olvida cómo hacerlo. Y muchas gafas no permiten construir torres.
A mi me ha costado casi seis meses quitarme las gafas que llevaba puestas. Ahora acabo de empezar un proyecto nuevo. Una torre muy alta, tan alta que me permita ver Sudamérica, o la India o China. Al final el destino no es tan importante, pero si lo es la torre. Tiene que ser tan alta que cuando mire al suelo vea todo lo que hay en mi vida, todas las posibilidades y lo ya logrado. Cuando vuelva de lo alto de la torre muchas cosas que ahora mantengo no estarán, el trabajo, la casa, el coche... Y será un gran momento para empezar de nuevo, desde el principio y poder hacer las cosas como yo quiero, no como el mundo me arrastra ni como las gafas que lleve puestas me hagan ver.
¿Y por qué no empiezo ya a hacerlo?
Porque es mucho mejor hacer una torre antes, es parte de lo que quiero dejarle a mi yo del futuro y sé que si no lo hago ahora posiblemente ya no lo haga nunca.
Por supuesto una buena torre se construye con unos buenos amigos... Así que ¿Quién se viene a Sudamérica? ¿O a la India? O a donde queramos!!!
¿Te apuntas?





Por cierto. ¿No habéis visto La Torre de Suso? Es de las imprescindibles ;)

lunes, 25 de febrero de 2013

Cazafantasmas

Otra noche más sin dormir, esta vez debería ser porque tengo que trabajar, pero lo cierto es que van a ser las dos de la mañana, y con todo preparado y abierto en el escritorio aún no he empezado.
Y es que mis fantasmas siempre acuden a verme por la noche, antes, como en la canción de Marwan, venían también mis esperanzas a verme, hace poco tiempo que ya no lo hacen, y realmente parece que eso es casi mejor, pues parece que mis esperanzas son algo... tóxicas.


Por suerte, este fin de semana, han venido a verme los cazafantasmas. Disfrazados de perros y vacas fuimos por las calles y los bares de Madrid matando a golpe de espada a todos los malos rollos que intentaron entrar en nuestras cabezas. Especialmente una de estas cazafantasmas tiene una buena forma de atacar a estos problemas, y a pesar de que su timidez le impide soltarse todo lo que podría, sin duda el sábado hizo un gran papel. ¡Hasta de Barney Stingson jugando a "Conoces a Ted"! Y como sé que es bastante posible que entre a leer aquí te dedico estas líneas. Me hacían falta esas palabras "tan duras =) " , al final no nos dejamos aconsejar por cualquiera, y hasta ahora siempre que a alguien le decía cuales eran las cosas que yo quiero me las respetaban, pero nadie se había atrevido a decirme que lo yo quiero puede ser una tontería y estar equivocado.
Espero tener más conversaciones hasta las seis de la mañana (con menos sueño), y muchas más noches de perros y vacas en las que sobren motivos para sonreir, correr por la calle, cantar en el buho y asaltar desconocidos. También quiero más reuniones para salvar a nuestros chavales y cambiar el mundo y sorprenderme gratamente de que alguien se acuerde de cuándo es mi cita con el médico. A veces los tesoros más valiosos están enterrados al lado de nosotros y no hace falta irse muy lejos a buscarlos ni excavar demasiado.

viernes, 22 de febrero de 2013

Dos Palabras


Dos palabras. Hay dos palabras que pesan en el alma más que ninguna otra. A veces se prostituyen muy rápido, a veces las sentimos y no somos capaces de ponerle nombre y de evocarlas, otras veces da miedo decirlas y que te las digan, en ocasiones solo quieres escuchar eso de una persona y toda tu vida no tiene sentido si no las escuchas, y si nunca te las han dicho es que tu vida es infinitamente triste.
Sé que pesan porque hay ocasiones en las que te las tienes que guardar y no poder decirlas, y entonces te das cuenta de que son una carga demasiado grande para llevarla encima.
Sé que pesan porque un día te das cuenta de que son la razón por la que has hecho tantas tonterías, la razón por la que has aguantado tantas cosas, la razón por la que sigues insistiendo en remar hacia dónde ni tu sabes que hay, la razón por la que tu y el techo lucháis en un pulso interminable tantas noches, la razón de que estés preocupado y realmente preocupado por problemas que no son tuyos. La razón por la que quieres que esos problemas sean también tuyos.
Sé que pesan porque son la única cosa que me hacen mirar hacia el futuro y querer llegar él.
Porque hoy me he dado cuenta de que esas dos palabras hoy significan lo que han significado con muy poca gente.

Te quiero...


miércoles, 13 de febrero de 2013

Refranes y frases hechas


Es curioso como los refranes, las frases hechas o incluso los topicazos de las pelis, canciones y poesías, a medida que vas viviendo situaciones en tu vida toman muchísimo más sentido. Últimamente me ocurre mucho, escucho canciones y pienso “Que cabrón, parece que la ha escrito como si hablase de mi.” O como el último post que he publicado, la tontería esa de la cama enorme... ¡ojalá fuese una tontería! He de confesar que para no dormir solo en una cama tan grande, la guitarra me acompaña por las noches ocupando el hueco que queda vacío.
Sin duda de todo se aprende, y no solo eso, si no que es necesario aprender. Yo estoy aprendiendo a conocerme a mi mismo. Hay tantas cosas que no conocía d mi, o que incluso se han forjado ahora. Para un futuro debo andar con más cuidado en cuanto a mis anhelos y prioridades en la vida. Sin embargo esto me da miedo. Sé que por como soy me como las hostias dobladas, y sufro un montón, y que la solución que toma mucha gente que conozco es “una y no más Santo Tomás” y coraza al canto. Pero también gracias a como soy tengo claro que la vida, cuando las cosas van bien, las vivo mucho más intensamente que otros que llevan armaduras (a veces oxidadas), sin embargo los hachazos me dejan tan planchado.

¿Sabéis de lo que hablo? ¿Qué pensáis vosotros sobre las corazas?

Si es que "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra" ¿No?
Un poema cualquiera. (Extraido del blog de una chica cualquiera, hoy lo he encontrado por casualidad y me ha dado un buen mazazo.)


la mañana huele a aire
y tostadas recién hechas
en mi almohada
no queda nada
de tu olor
la tempestad arrancó las raíces
de aquellas risas, de aquella calma,
de aquellas noches bajo un cielo
de ciudad
buscaste mi nombre
en cada rincón 
de tu piel dormida
buscaste mi alma
la brisa de los besos torpes
refrescó nuestro amor de paso
los zapatos quedaron sucios
de tanto barro
las miradas quedaron huecas
de tanto miedo
la memoria sostiene exhausta
todavía algunas notas
de tu voz casi temblando
con aquella canción
no estás en las fotos de la pared
y en mi almohada
no queda nada
de tu olor
podría romper a llorar
cada noche
cada mañana
y una mañana cualquiera
despertar en mi cama
medio vacía
silenciosa fría
y recordarle a mi voz embustera
que no queda nada de ti
ni de tu ausencia
te fuiste con tus secretos
y el deseo 
de volver a empezar
una mañana cualquiera
de tu olor 
no habrá quedado 
nada
y preguntarás, como siempre,
cuál fue, entonces, 
tu lugar
***

viernes, 11 de enero de 2013

El placer de equivocarse


Dormir no demasiadas horas, conducir muchos kilómetros y acabar de terminar de ver una película violenta donde sale sangre sin parar deja el cerebro en un estado curioso, entre abatido y cansado y herviente y ocurrente como nunca. Al menos una reflexión digna de acabar aquí escrita se ha pasado por mi cabeza, veremos si soy capaz de plasmarla.

El dulce placer de equivocarse, y de hacerlo conscientemente. Ese es el tema. A pesar de saber que no es como debe ser, y que la voluntad recta que se supone que todos debemos luchar para alcanzar y gobernar nuestra vida, a veces, y en ocasiones muy a menudo, es expulsada y castigada por mi capacidad de tomar decisiones de un modo muy... (¿peculiar, tonto, inmaduro, pasota, ingenuo, iconoclasta? Se pueden rellenar los puntos con el adjetivo que queráis, yo aún no he descubierto cuál es), a pesar de todo ello, sigo haciendo cosas que a la larga se que me van a hacer daño.

Una voz resuena en mi cabeza, la de todos mis amigos y las personas con las que hablo de mis problemas, la de la gente que me quiere, me repite una y otra vez: No te rasques las heridas, ahora te alivia pero dentro de unos minutos sangrará y arderá. Acuéstate ya, no es necesario que acabes la noche siendo el último en irte a dormir, mañana será un día de mierda si no lo haces. No hables con ella y no te ilusiones, te volverá a hacer daño. No pierdas tiempo en el trabajo luego necesitarás días para acabar lo que no hiciste. No te compres otro instrumento, al final de mes no te llegará la pasta y te quedarás sin hacer muchos planes que te apetecen. Cepíllate los dientes ahora aunque no te apetezca, no te hagas otro piercing, ni se te ocurra tatuarte, bebe agua, lee más, no pases de 120 km/h, no fumes, con las cervezas que llevas ya basta y pon la maldita espalda derecha o nunca más podrás ir erguido otra vez...

Sé que tienen razón, sé que cada vez que me salto mis propias normas asumidas acabo mal, y últimamente ese acabo mal significa acabo en un lugar del que no se salir. Sin embargo es delicioso salirse de la pauta. Hasta de las que yo mismo me he marcado, por un momento me invade un sentimiento de independencia, de hacer lo que hago por que yo quiero y no por que sea lo que debo hacer, y me imagino llegando hasta límites que de otra manera jamás sobrepasaría, disfruto de la sensación de apertura y de lanzarme al vacío, a lo que me apetece ser en ese momento aunque yo no lo sea (o quizá si) y sentir que todavía estoy vivo y no estoy dentro del redil...

Entonces la tormenta pasa, el placer de lo inconsciente se acaba y me siento muy perdido, estoy en el redil como todos los demás, pero siendo consciente de que no quiero estar dentro y de que llevando mi vida a pequeños desastres estoy conviertiéndola en un desastre mayor y sigo pasando por el aro, pero con cicatrices que me hacen más difícil sobrellevar el día a día pautado y diseñado para mi por otros.

Algunos amigos dicen en broma que estoy viviendo mi tercera adolescencia (la gracia está en que nadie sabe cuál es la segunda). Pero no deben andar tan desencaminados, pues de alguna manera no paro de probarme y tentarme con el fin de saber donde estoy, quien soy y sobre todo, qué busco y dónde lo busco. No se si esto es normal a mi edad, o a cualquier otra. No se si mi infelicidad general es causa de mis felicidades pasajeras y mi incapacidad para lidiar con mi vida y tratar los que ven en mi un capricho sin salir dolido es una consecuencia más de mis locuras. No se a veces ni qué es lo que siento.

¿Vosotros también hacéis locuras? ¿Os equivocáis a posta incluso sabiendo que estáis metiendo la pata hasta el fondo?

Me considero una persona inteligente, pero creo que mi jefe diría que este un claro ejemplo del fracaso de la inteligencia, como un superdotado que desperdicia su talento en trapichear en el barrio en vez de estudiar. Y lo peor de todo es que cuando otras veces me ha ocurrido esto he sabido como gestionarme y alcanzar las metas que me había propuesto sin dejarme demasiado por el camino, pero hoy por hoy me da igual, porque no tengo ninguna meta dibujada y me apetece disfrutar de la carrera, aunque parece que de momento vaya perdiendo.