lunes, 13 de octubre de 2008

Con la luz del día ya veremos

Hoy se me vino a la cabeza Ismael Serrano, aunque no por esta canción, si no por otra mucho más triste..., no por que haya pasado algo triste si no por que me encontraba dentro un coche parado, el caso es que ahora mismo la que si que me queda es esta, además me queda con los dos mensajes que ha puesto el que hizo el vídeo (aunque podía haberse currado más las fotos ;) )



Una vez le preguntaron a cierto alpinista famoso al bajar del K2 con varias congelaciones horribles en dedos de las manos y pies y bastantes problemas críticos de salud por la ascensión, que por que había subido para morir, y el respondió que había subido precisamente para vivir:
"Todo el que vive se muere, pero no todo el que se ha muerto ha vivido"

Estoy seguro que magullado y destrozado como estaba, este alpinista estaba riendo por dentro y era feliz. Me despido de vosotros con la felicidad del que arriesga, aunque sea solo por unos segundos que llenen el plato de la balanza

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que por mucho tiempo los segundos sean capaces de llenar el plato de tu balanza, "y si faltan se los daremos ahora".
Un beso

Anónimo dijo...

Y se puede saber por que cancion triste te acordaste de el...?

Almejandrito dijo...

Pues me acorde de él por eta canción:

Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor, tal como han aprendido, no han olvidado.

Él piensa "ya nada es lo de antes, la vida debe estar en otra parte",
donde no la divisa porque ella le ciega
con cárceles de oro, con amor sin tregua.
Ya nunca volverán, ya nunca volverán, ya nunca volverán a hacer nada por vez primera.

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.

Él le regala unas manos llenas de mentiras,
ya no le parece tan bello el cuerpo que acaricia.
Ayer eclipse de sol eran sus pupilas,
hoy son lagunas negras donde el mal se hacina.
Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se termina.

Ella ya no ama sus vicios, le busca en los ojos,
pasa un ángel volando y se encuentra con otro.
Ayer sus dos brazos eran fuertes ramas
donde guarecerse, hoy son cuerdas que atan.
Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se acaba.

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.

Él decide por fin vomitar las ideas,
ella lo sabe y tranquilamente lo espera.
Sin calma planea su fuga este preso,
ella no lo mira, no aguanta su aliento.
Ya llegó el final, y van a encontrar en su corazón arena de desierto.

Perdida la calma, se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero.
No te vayas nunca, no te vayas lejos".
Y ella echa a temblar, ella echa a temblar, ella echa a temblar:
"Yo también te quiero".

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.

Como tantas madrugadas encerrados en un coche,
en una calle sin luz, una calle sin nombre,
los dos frente a frente se miran despacio,
tras dedicarse al amor y su trabajo.
Secan su sudor, secan su sudor, tal como han aprendido, no han olvidado.

Él piensa "ya nada es lo de antes, la vida debe estar en otra parte",
donde no la divisa porque ella le ciega
con cárceles de oro, con amor sin tregua.
Ya nunca volverán, ya nunca volverán, ya nunca volverán a hacer nada por vez primera.

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.

Él le regala unas manos llenas de mentiras,
ya no le parece tan bello el cuerpo que acaricia.
Ayer eclipse de sol eran sus pupilas,
hoy son lagunas negras donde el mal se hacina.
Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se termina.

Ella ya no ama sus vicios, le busca en los ojos,
pasa un ángel volando y se encuentra con otro.
Ayer sus dos brazos eran fuertes ramas
donde guarecerse, hoy son cuerdas que atan.
Qué pena me da, qué pena me da, qué pena me da, todo se acaba.

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.

Él decide por fin vomitar las ideas,
ella lo sabe y tranquilamente lo espera.
Sin calma planea su fuga este preso,
ella no lo mira, no aguanta su aliento.
Ya llegó el final, y van a encontrar en su corazón arena de desierto.

Perdida la calma, se pone muy serio,
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero.
No te vayas nunca, no te vayas lejos".
Y ella echa a temblar, ella echa a temblar, ella echa a temblar:
"Yo también te quiero".

Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés, un muerto encierras.



Ismael Serrano-"Un muerto encierras"

Ismael Serrano-"Un muerto encierras"

No es que me sintiese como ninguno de los dos personajes de la canción, para nada, eso ya me paso una vez y nunca dejaría que se repitiese, simplemente estaba dentro de un coche, en una calle "con luz" y que para mi no tiene nombre, y a pesar de la tristeza de la canción me gusta y me vino a la mente. Sin embargo sigo pensando lo mismo, solo el que arriesga vive algo.

Almejandrito dijo...

Uy creo que la pegué dos veces :D