lunes, 24 de marzo de 2008

La voz dormida



Acabo de terminar de leer el libro "La voz dormida" de Dulce Chacón, libro magnífico que por cierto escribió tan solo un año antes de que se la llevase un cáncer.
La voz dormida trata sobre las historias de varios personajes al finalizar la guerra civil y en el transcurso del franquismo, milicianos del partido comunistas que se echan al monte a continuar con la guerrilla, mujeres presas en la cárcel de Ventas que no se resignan a terminar la lucha, la vida de la gente de a pie en un Madrid que se moría de hambre, el apoyo clandestino a las guerrillas... y todo ello muy bien documentado y escrito con un estilo que remueve los sentimientos y la conciencia.
Mi sorpresa ha sido, cuando al llegar a las últimas páginas, Dulce las dedica a agradecer a todas las personas que le sirvieron como inspiración y qué fue lo que les aportó; en algunos casos detalles que se van repitiendo por el libro, en otros casos las vidas completas de personajes basados sus historias reales, y esto ha sido precisamente lo que más me ha dejado "tocado" del libro, pues aunque se trate de una novela, es un compendio de pequeñas biografías, de historias que nunca hubiesen podido ser conocidas (como otras tantas). Se podría decir que Dulce despertó "la voz dormida" de estas personas para que pudiese ser oída.

1 comentario:

Lunática dijo...

¿Has leído "Historias marginales", de uno de tus favoritos,Luis Sepúlveda? Te dejo un comentario sobre su libro,con un fragmento de la introducción, por si te interesa leerlo:

"Yo estuve aquí y nadie contará mi historia", comienza explicando Luis Sepúlveda, en torno a las razones por las que escribió estas historias marginales, historias de todos que están esperando el ser compartidas, y continúa indagando las señas de estas historias: "¿cuándo?, ¿una mujer?, ¿un hombre?, ¿lo hizo pensando en su saga personal única e irrepetible, o acaso en nombre de todos aquellos que no salen en los noticieros, que no tienen biografías, sino un olvidadizo pasar por las calles de la vida?
Ignoro cuanto tiempo permanecí frente a esa piedra, pero a medida que la tarde caía vi otras manos repasando la inscripción para evitar que la cubriera el polvo del olvido: una rusa, Vlaska, que frente a la seca osamenta del Mar de Arral me contó de su lucha por impedir la locura que culminó con la muerte de un mar lleno de vida...Un argentino Lucas que hastiado de discursos hipócritas se decidió a salvar los bosques de la Patagonia andina sin otra ayuda que la de sus manos. Un chileno, el profesor Gálvez, que en un exilio que jamás comprendió soñaba con sus viejas aulas de clase y despertaba con los dedos llenos de tiza. Un ecuatoriano, Vidal, que soportaba las palizas de los terratenientes encomendándose a Greta Garbo...Todos ellos y muchos más estaban ahí, repasando las palabras grabadas sobre una piedra y yo supe que tenía que contar sus historias." Luis Sepúlveda.