martes, 9 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
De lámparas y genios
Si, era una alfombra mágica y podía echar a volar en cualquier momento, si es que no estaba volando ya. En nuestro viaje por los cielos me preguntaste que cómo la conseguí, y te relaté que fue por casualidad que una vieja lámpara cayese en mis manos, era una lámpara como las que se utilizaban antiguamente para encender aceite, y la froté por que estaba algo sucia. Como era de esperar un genio salió de la lampara, pero no era un genio típico, este era pequeño, del tamaño de un ratón, y de un intenso color naranja, como no podía ser de otra forma a los ojos de un daltónico.
Como era un genio especial también tenía un genio especial y a causa de llevar casi mil años encerrado sin que le sacase nadie estaba de muy mal humor, por lo que me dijo que solo me concedería un deseo, y que no tenía mucho tiempo para pensármelo, que me diera prisa.Ante tamaña oportunidad no podía pedir ninguna nimiedad, no debía ser algo típico, ni tampoco nada que se fuese a acabar rápido, debía ser algo igual de grande e igual de importante que haberse encontrado a un genio. Debía ser algo que me hiciese feliz, que me despegase del suelo y me llevase a otro mundo cada vez que lo usase, que me sacase de los momentos oscuros para iluminarme el día, algo que fuese mi momento del día, algo que me hiciese reír y que también fuese capaz de hacerme llorar, pero de felicidad. Algo que tendría ocupada mi cabeza durante el día y mi alma durante las noches, algo que en esencia solo podía ser bueno...
Y todo lo que se me ocurrió (que tampoco está mal) fue pedirle al genio un amuleto, un amuleto que me concediese deseos, cada vez que se los pidiese, o uno al día, pero así podría pedir y desear todas las cosas que se nos pasan por la cabeza cuando uno encuentra una lámpara y que nunca podría decir por haber solo tres deseos, y en este caso nada más que uno.
El genio me miró y se rió:
- Si te regalase eso me quedaría sin trabajo. Pero en cambio te voy a conceder algo muy parecido, algo que te va a conceder tus deseos, y sin necesidad de que los pidas, y mucho mejor que un frío objeto material. Se tratará de alguien, de una persona que te hará feliz y que provocará todas esas cosas en las que pensabas desear antes de pedirme el amuleto. A esta persona ya la conocerás, no te preocupes ni tengas prisa.
Chasqueó sus pequeños dedos naranjas y la lámpara y él desaparecieron...
Allí estaba sentado, con el sol dándome en la cara y calentando mis mejillas que poco a poco volvían a la temperatura que debían. Debajo de mi una tela, quizás un abrigo o quizá una alfombra mágica, y al lado, sentada junto a mi, mi amuleto, tratando de ocultar su identidad, y levemente y discretamente, con una disimulada sonrisa y un increíble brillo en sus ojos, haciéndome volar y surcar el universo en una alfombra mágica.
martes, 2 de diciembre de 2008
Y me vuelves loco...
Tengo un ratón en una caja de cartón
que me encontré pensando en ti,
con agujeros pa que pueda respirar,
Y es amor lo que le doy de comer
porque el alpiste no le sienta bien,
por las mañanas se levanta antes que yo
y pega brincos en la almohada,
no quiere volverse a la caja…
y me vuelve loco,
me vuelve loco.
Se marchó porque perdió al ajedrez,
y aunque en la China le han tratado bien,
por las mañanas se encarama en mi balcón
y se hace pis en mi ventana,
y no quiere volverse a la caja…
Y me vuelve loco, me vuelve loco,
me vuelvo loco, y me vuelvo loco.
Me vuelvo loco y sin saber por qué,
me noto una cosita que me sube por la tripa y que…
me vuelve loco sin tener por qué,
y a veces se le asoma la colita,
y hacer el tonto se me da muy bien
y no tengo otro vestido que ponerme,
para volverme loco,
volverme loco.
Y hacemos una hoguera,
para ver si te enteras de que hemos venido,
café con leche cortito,
y no puedo decirlo a la cara, y me vuelvo loco,
y me saco la cartera
para ver si te enteras de que hemos pedido,
¡café con leche y cortito!
y me quedo dormido en la barra…
Y me vuelvo loco, me vuelvo loco,
me vuelvo loco, y me vuelvo loco.
Me vuelvo loco y sin saber por qué,
me noto una cosita que me sube por la tripa y que…
me vuelve loco sin tener por qué,
y a veces se le asoma la colita,
y hacer el tonto se nos da muy bien
y no tengo otro vestido que ponerme,
para volverme loco, volverme loco,
volverme loco sin tener por qué,
y a veces se le asoma la colita,
y me vuelvo loco.
Dr. Sapo: Sam
lunes, 1 de diciembre de 2008
A veces se me olvida
Alerta, como un soldado en una garita
desnudo, como un chiquillo recién nacido
crispado, como las manos de un trapecista
planchado como los trajes de los domingos.
Me defiendo como gato panza arriba
sin llegar a distinguir a mi enemigo,
y me enredo con los hilos de tu vida
y me enfrento a un inventario de castillos.
Y a veces se me olvida que solo soy espectador
a veces las canciones se convierten en ceniza
y el corazón hundido en un bolsillo de mi pantalón
y la ciudad palpita con horario de oficina.
Camino con los cordones desabrochados
enfilo algún bar abierto al doblar la esquina
presiento la luz dorada de un escenario
pero las cosas del alma no se adivinan.
Me despiertan las noticias en la radio
y me abruma la locura de los días
y me aprendo de memoria el calendario
las maneras de vivir son solo mías.
Y a veces se me olvida.
Lo que enseña la montaña
Leyendo por ahí he encontrado un blog en el que se recogen frases célebres de alpinistas importantes. Y una vez más la montaña me recuerda algo que se descubre en la montaña, esta vez en la boca de un alpinista famoso, y con la suerte de que se puede aplicar a cualquier cosa, y esta vez te la muestro a ti:
Mark Twight "Cree lo suficiente en lo que haces como para que no te importe lo que piensen los demás."
viernes, 28 de noviembre de 2008
Dan Osman
En una exposición en la librería desnivel sobre una ascensión a no se que montaña, tuvieron problemas y les tocó improvisar un vivac en la cumbre sin apenas medios, con la desagradable situación que eso supone (A algunos nos suena eso...). Y en las diapositivas que estaba pasando explicaba "En aquel momento solo pasaban por mi cabeza tiempos mejores" y la secuencia de diapos: Foto de la cumbre, foto de ellos dos montando el vivac improvisada, foto de ellos dos de fiestón con cubatas en la playa...
En fin que el tío es un cachondo y está como un cencerro, pero tiene capacidades para la escalada que ya las quisieran algunos, y los retos que se propone son cuanto menos espectaculares. Por ejemplo aquí se escala 400 pies en apenas 4 minutos y medio...
... Ah! Y el detalle, SIN CUERDAS!
(A mi hay un momento que se me encoje el corazón cuando salta para agarrarse a un saliente... buf!)